La crisis de los medios. Es más: la crisis de los
medios convencionales. Vocablos estos que se emplean hoy en día como cartón de
vino en mano del alcohólico.
Todo el mundo sabe de ella. Cualquier persona conoce su existencia. Pero si le preguntas a un transeúnte qué opina de la misma, las cosas se complican. Probablemente, sus labios desprenderían —y vamos a seguir tirando del alcohol— ese aroma que fácilmente podemos detectar en un tinto joven tirando a malo: algo de cuerpo y forma, cero contenido. Y la metáfora es tan simple como válida; creemos que sabemos mucho, cuando en verdad no sabemos nada.
Todo el mundo sabe de ella. Cualquier persona conoce su existencia. Pero si le preguntas a un transeúnte qué opina de la misma, las cosas se complican. Probablemente, sus labios desprenderían —y vamos a seguir tirando del alcohol— ese aroma que fácilmente podemos detectar en un tinto joven tirando a malo: algo de cuerpo y forma, cero contenido. Y la metáfora es tan simple como válida; creemos que sabemos mucho, cuando en verdad no sabemos nada.
Lo cierto es que este es un tema que va para
largo, y ha dado mucho juego. Los años lo han demostrado. Y de entre todos esos
medios llamados convencionales, por sus propias características natales
—empezando por su clara tendencia a la espectacularización y a la emoción— el
más 'juguetón' es la televisión. Y, como no queremos ser malos, vamos a jugar
un poco con ella. Al fin y al cabo, muchos otros ya lo han hecho. Por ejemplo,
esa Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA), que tantas veces ha hecho de las suyas con el único fin de lograr unos
intereses propios. Intereses estos totalmente legítimos, pero buscados de una
forma un tanto amoral.
En este caso, y como supondrán dado la
fuente citada, nos referiremos únicamente a las comerciales en abierto. Y, en
concreto, hablaremos del caso de atresmedia, tanto por lo particular de la
situación que presenta como por la imagen representativa que otorga del resto
de grupos televisivos (curiosa paradoja, ¿verdad?). Pero antes de ello, y para
ser críticos con nosotros mismos, vamos a analizar los datos facilitados por
UTECA relativos al pasado año. He aquí los mismos:
Tras el visionado de los datos, es
fácil establecer una conclusión clara: la televisión privada en abierto ha
experimentado un ascenso vertiginoso tanto en EBITDA como en ingresos y
audiencia durante los primeros semestres de 2013 en relación con el mismo
periodo del año anterior. O lo que es lo mismo: tanto mediaset como atresmedia,
VEOTV y NetTv tienen ahora más valor.
El caso de atresmedia llama
particularmente la atención, con esa subida en la cotización del 173%, pero su
explicación es particularmente sencilla. No es otra que la fusión que hace
relativamente poco se llevó a cabo entre antena3 y LaSexta, un proceso que
proporcionó al grupo una serie de beneficios innegables, pero también unos
gastos asociados a la puesta en marcha de nuevos canales a los que no se hace
referencia en ninguna parte. En concreto, los gastos de explotación acumulados
a junio de 2013 crecieron un 9,4 % hasta los 383,5 millones, mientras que
durante el segundo trimestre de 2013 aumentaron un 8,9 %.
Tampoco podemos ver reflejada en
ningún sitio la ingente cantidad de dinero a deber que el grupo acumula día
tras día. De este modo, la deuda bancaria neta de atresmedia es, a junio de
2013, de 154.3 millones, frente a los 132,9 millones de diciembre de 2012.
Y lo que es más grave: en el
comunicado remitido el pasado 25 de julio a la Comisión Nacional del Mercado de
Valores, el grupo explica que los resultados financieros en el acumulado a
junio de 2013 empeoran un 123 % con respecto al mismo periodo de 2012, derivado
principalmente del mayor endeudamiento del que se acaba de hablar.
'¿Qué es lo que pasa aquí?', se
preguntarán algunos. Resulta harto sencillo explicarlo una vez que se conocen
todos los datos (y no solo los burdamente interesados). Las televisiones
tratan, como es lógico, de mostrar una situación buena, de progreso y
recuperación económica que en cierto modo es real. Para ello aluden a datos tan
interesantes —y que podrán comprobar de forma más precisa en las tablas
adjuntas más arriba— como el innegable y paulatino aumento de las audiencias,
el enorme crecimiento en el valor de las acciones y la consolidación de una
rentabilidad que ha aumentado en los últimos meses. Sin embargo, y esto es algo
que no podemos dejar pasar por alto, se dejan aspectos vitales en el tintero,
como los mencionados del inusitado e incorregible aumento de los gastos de
explotación o la sangría procedente una deuda que en vez de disminuir no hace
más que crecer.
¿Qué se pretende con todo esto? Un
profesor del instituto me contaba con un saber que solo dan los años que, si no
encuentras la respuesta a algo, es porque estamos hablando de dinero. Nada más
lejos de la realidad. Atresmedia, mediaset y compañía exigirán luego a las
instituciones ayudas, subvenciones y cualquier cosa que se les ocurra. Y como
quiero pensar que allá arriba aún queda alguien con cierto sentido del
raciocinio, lo más probable es que alguna de esas escasas —hoy en día— cabezas
pensantes no caiga en este vulgar juego de manipulación. Porque al final es
que como cuando te intentan 'colar' un crianza diciéndote que es un gran
reserva. ¿Usted caería en la treta? Si sabe de vino, ya le digo yo que no. Y
mucho menos pagaría por ello. Yo no lo haría ni borracho.
Por Marcos Zavala



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