La televisión privada nace en el año 1989,
cuando conceden las licencias analógicas a las empresas Antena 3 -actualmente ATresMedia Televisión-,
Telecinco -Mediaset España Comunicación-, y Sogecable -Prisa TV-. Un año antes se había
aprobado la Ley 10/1988 de Televisión Privada, donde se puso fin al monopolio de la
televisión pública, con el objetivo de que “la televisión privada sirva para ensanchar las posibilidades del
pluralismo informativo en España”, tal y como especificaba dicha ley. Esta regulaba la gestión indirecta del
servicio público esencial de la televisión. En ella se fijan como tres
las concesiones de los canales, además de
porcentajes mínimos de producción de estos e incluso máximos de emisión
de publicidad en ellos.
